Pequeñas intenciones, grandes resultados

Un gran fallo que cometemos los seres humanos a la hora de marcarnos objetivos, es que nos proponemos demasiados a la vez, sobretodo al inicio de un nuevo año.

La mente se satura , colapsándose, no llegando a cumplir ninguno de ellos.

Es importante marcarse solo uno, o dos como mucho, y centrarse de lleno, sin distanciarse.

Por otro lado las pequeñas intenciones diarias también nos ayudaran más que las grandes metas.

Si por ejemplo nos proponemos un propósito habitual de inicio de año como es “dejar de fumar”, tendremos más éxito si fijamos pequeñas intenciones como ¡este cigarro no me lo fumo!, o ¡no fumaré después de comer!, etc…que si nos planteamos el “dejar de fumar para siempre”.

A la mente, no le gusta que le den ordenes, ni tampoco que la saquen de su zona de “seguridad”.

Marcándonos pequeñas intenciones, conseguiremos grandes resultados, sin que la mente se colapse ni se asuste por ello.


¡En marcha!

Bueno, si leíste el artículo anterior, y lo más importante…lo llevaste a la práctica, ya sabrás donde te encuentras, que has estado haciendo hasta ahora, o que es lo “no has estado haciendo”, para permanecer estancado y con propósitos por hacer…

Imagino, que se te habrá ocurrido ya algún primer paso para desviar tu viaje vital, hacia el camino que hace tanto tiempo buscas…

Tal vez, hoy hayas puesto el despertador treinta minutos antes, para comenzar tu diario personal, hacer un poco de meditación, o realizar algún estiramiento. Quizás hoy has empezado a incluir una pieza de fruta a tu desayuno, o has cambiado tu habitual taza de café por una infusión aromática…

Si todavía no has hecho ningún cambio en tu vida, es que a lo mejor “no quieres cambiar nada”, te encuentras bien tal y como estás y deseas seguir así. Si por el contrario presientes que necesitas modificar algunos de tus hábitos, has de saber que te tienes que poner en marcha, comenzar ya, no aplaces.

Existe un truco realmente válido para engañar al mal hábito y cerrarle la boca, y es sustituirlo por otro, no dejes un vacio nostálgico en tu vida, ¡llénalo!. Si hasta la fecha estabas acostumbrad@ a fumarte un cigarrillo después de desayunar, intenta hacer unos ejercicios de respiración, escribir un rato sobre tu vida e inquietudes o practica unos simples ejercicios de yoga.

Puedes utilizar este sistema a tu gusto, implantando nuevas acciones que te gusten, leer, escribir, arreglar la casa, aprender alguna actividad, etc…

Sustituye , ponte en marcha, y recuerda, todo lo que hagas hoy contribuirá a como te sientas mañana.


¿Donde te encuentras?

Si quieres introducir cualquier cambio en tu vida, necesitarás ponerlo por escrito, así que te aconsejo hacerte con un blog de notas.

El primer paso será saber donde te encuentras ahora mismo.

Coge un boligrafo, y empieza tu viaje escribiendo cual es tu situación actual, lo que haces día a día, tus hábitos, costumbres, etc…

En otra hoja escribe como sería tu día ideal, tal vez te gustaría tener más tiempo para hacer deporte, pintar, escribir, cuidarte…

Define tus metas de la forma más clara posible, escribe todo tipo de detalles, puedes incluso utilizar fotografias.

A partir de este momento acostúmbrate a mirar tu libreta diariamente, para no apartarte de tus sueños y metas.

En una hoja aparte, escribe cual será el primer paso que te comprometes a cumplir para acercarte a tu objetivo, por ejemplo, a lo mejor puede ser tan simple como adelantar el despertador media hora cada mañana, o quizás ir eliminando una taza de café al día, o un cigarrillo…

Por muy pequeña que sea la acción, estarás entrando en un nuevo ciclo, recuerda que toda acción se convierte en un hábito.


Disfruta la vida


La vida es tan chistosa, ¡ y tú tienes dolor de cabeza!.
Disfruta la vida y te olvidarás no solo del dolor, sino de la cabeza también, porque uno se acuerda de la cabeza solo cuando tiene jaqueca.
¿Te has dado cuenta de eso?.
Osho-El arte de recordar quién eres-


Disciplina

No quiero una gran agenda, tener multitud de quehaceres, miles de citas, acciones pendientes de cumplir.

Tener disciplina no es llenarnos de compromisos y de grandes promesas.

Ser disciplinado con uno mismo es saber lo que se quiere y hacia donde se va, crear una hoja de ruta y no apartarse del camino.

Tener disciplina es ponerse en pie cada mañana y saber agradecer la oportunidad que la vida te ofrece de nuevo. Aprovechar las ocasiones y oportunidades, no dormirse en el viaje de la vida, huir de las actividades donde el único objetivo es “pasar el tiempo”, ya que este no volverá.

No arrepentirse de nada, forma parte de la vida, del aprendizaje.

Tener disciplina es…

Dar más de lo que se pide…

Vaciar más de lo que se llena…

Escuchar más de lo que se habla…

Aprender más de lo que se enseña…

y vivir más de lo que se espera conseguir…